Carlos Fuentealba, a 5 años...
¡Gracias!
Maestro Carlos Fuentealba: asesinaron tu cuerpo, pero tus enseñanzas continúan vivas.
Otro año. Otro 4 de abril fecha clave en la historia de aten como sindicato y también para cada uno de nosotros. 4 de abril del 2007 - 4 de abril de 2011. Han pasado apenas cuatro años del asesinato de Carlos Fuentealba. ¡Como duele la memoria! ¡Como duele la injusticia! ¡Cuánto dolor que intensifica el reclamo! Duele la muerte y el asesinato de Carlos, y es ello lo que motiva escribir esto ahora, sabiendo que a medida que el tiempo nos pone distancia de aquella jornada, se hace imprescindible trabajar la memoria como una propuesta reflexiva colectiva sobre todo en nuestras instituciones educativas. A los efectos, claro está, de resignificar ese pasado reciente una vez más, pasado en permanente tensión con el presente; el futuro se ira construyendo. Este abril, seguramente distinto a los anteriores, se acerca con una fuerte dosis de injusticia, dolor, bronca y calentura. Es importante, al cumplirse 4 años del asesinato de Carlos Fuentealba, ejercitar la memoria ante la bestialidad estatal en Arroyito. Ejercitar la memoria porque sigue habiendo amnesia, cinismo y banalización del mal en la sociedad neuquina. Sabemos lo que pasó esa mañana de miércoles, cuando el “terror” ejercido desde el Estado provincial arremetió en Arroyito contra nosotros. Mañana en que las siluetas del horror, terror y muerte se dibujaron ante nuestros ojos una vez más, como en el 97 en Cutral-Có. Día de represión y criminalización de la protesta social. Día de exacerbada violencia estatal, otra vez humillados, estropeados, ninguneados como es costumbre. Apaleados por el solo hecho de protestar y reclamar en víspera de semana santa. Toda una historia trágica. Porque estábamos, de huelga, de paro, herramientas de lucha legítima y propia de la clase trabajadora. Estábamos en la ruta porque así lo había resuelto nuestra organización sindical orgánicamente, ante la sordera de quienes siempre nos gobiernan. Estábamos donde debíamos estar en ese momento, en la ruta, reclamando y exigiendo aumento salarial. Distribución de la riqueza en este “enclave autoritario” de renta petrolera. Decíamos públicamente que el Estado provincial era el principal empleador en “negro”, defendíamos como siempre la educación pública y denunciábamos el abandono de las escuelas, problemática ésta de plena vigencia. Sabemos que este relato está sujeto a la mirada parcial de quien escribe y asumo este riesgo, relato que intenta explicar lo inexplicable. Tremenda represión, tremendo costo, tremendo castigo a la protesta social dirigida y planificada por el gobernador de entonces Jorge Sobisch y ejecutada por la policía provincial con la complicidad de los sectores de poder. Hay enojo y bronca porque aún creemos que la sociedad neuquina tiene que reflexionar sobre lo ocurrido a los efectos de terminar de una vez por todas con la ominosa costumbre del Estado de asesinar, de generar exclusión social en amplios sectores de la sociedad que viven hacinados, marginados y olvidados por el poder de turno, sociedad neuquina que anida en su seno “el huevo de la serpiente”. El desafío es inmenso, que duda hay. Nos hacemos entonces una pregunta de rigor en estos días de “oleadas de memoria” y reflexión, días en que vale la pena recordar aquellos aciagos momentos ocurridos hace 4 años. Porque la Memoria exige de nosotros compromiso, protagonismo y acción. Porque la Memoria es denuncia y exige Juicio y Castigo a los responsables materiales e ideológicos del asesinato de nuestro compañero Carlos Fuentealba. Porque la Memoria nos empuja a enfrentar esos bolsones de intolerancia y autoritarismo, fenómenos que hierven la sangre. Porque la Memoria exige al poder judicial más celeridad en su trabajo. ¡Mas Juicios y testimonios. ¡Más condena! Porque no aceptaremos otra cosa que no sea que los culpables sean juzgados y condenados. Más temprano que tarde…los que faltan. En este sentido, señala el siempre vigente escritor uruguayo Eduardo Galeano; que hay que evitar que las tragedias se repitan como farsas porque “si el pasado no tiene nada que decir al presente, la historia puede quedarse dormida, sin molestar, en el ropero donde el sistema guarda sus viejos disfraces”. Solo falta un humilde pedido a modo de cierre: este 4 de abril estemos donde estemos, gritemos bien fuerte, pero bien fuerte… ¡Carlos Fuentealba Presente! Una, dos, tres…miles de veces. ¡Ahora y Siempre! grito que ya forma parte de la banda sonora de nuestras vidas. Neuquén, abril de 2011. Hugo Álvarez
El poema a Carlos Fuentealba es estremecedor. Qué bien me ha hecho escucharlo. Cómo me ha nutrido. El verso me ha dado sus lágrimas y yo le he dado las mías. Es, ciertamente, una composición literaria de profunda sencillez y de profunda grandeza. El poema a Carlos Fuentealba es un poema que acompaña. Es un poema que nació para estar al lado, para no dejarnos solos, para recordarnos nuestra vocación memoriosa. El poema a Carlos Fuentealba se ha encarnado en las enérgicas fisuras de mi mano empuñada que la montaña levanta y reviste de azules infinitos... Efraín Gutiérrez De la Isla Sala de Lectura "Eugenio María de Hostos" Calle Niños Héroes núm. 7 Barrio Rancho Nuevo, C.P.: 99940 Apozol, Zacatecas, México. salaeugeniomariadehostos@yahoo.com.mx
Alguien pago x esto?